Como encendida es una obra para detenerse y contemplarla. Nina regresa al teatro donde se inició como actriz, pero ya todo son ruinas. Entonces, nos pone frente a una mirada melancólica que revisita el pasado para hacerse preguntas sobre sus propias decisiones. Todo ello se despliega mediante una serie de elementos simbólicos que permiten volver a mirar, mientras La gaviota de Chéjov aparece latente durante toda la función.