Rojo Blanco encuentra, en medio del dolor, una forma delicada de hablar de aquello que parece imposible de retener. Una obra que no busca explicar la pérdida, sino volverla sensible. Una historia de amor atravesada por la ausencia, pero también por todo aquello que permanece cuando creemos que alguien ya se ha ido. Una puesta conmovedora que invita a entrar en ese tiempo suspendido donde despedirse no siempre significa desprenderse de aquello que continúa formando parte de no