Una obra que nos recuerda que la historia se repite. Volver a la Francia del siglo XVII nos remite directamente a la Argentina de nuestros días. Esta versión satírica apela al público contemporáneo: nos reímos de aquello que presenciamos a diario. Una dramaturgia impecable y lúcida, actuaciones de lujo, vestuarios que nos generan la ilusión de estar en la época de Luis XIV y una iluminación hipnótica que no nos permite desviar la mirada de la escena.