“Moscateros”
- Carolina Notta
- hace 5 horas
- 3 min de lectura
Agradezco la invitación a @nispero.sf
En colaboración con @teatroensantafe
Luego del éxito de “Drácula, transilvando bajito”, la sala del Nuevo Loa vuelve a recibir una versión libre de una novela clásica. Se trata de la trilogía de los tres mosqueteros, escrita y dirigida por Federico Kessler, quien también actúa. Ahora, los personajes recuperan la frase “todos para uno y uno para todos”, pero con una particularidad: los une el moscato, por lo que son los “moscateros”. Desde este juego de palabras se anticipa el tono satírico de la obra: Kessler actualiza la Francia del siglo XVII y la mezcla con la Argentina de 2026, construyendo un humor muy inteligente que nos interpela como espectadores. En este sentido, la crisis social y económica provocada por el gobierno autoritario de Luis XIV, en medio de lujos y opulencias, no resulta tan diferente del momento actual en nuestro país. Unos personajes vestidos de negro y encapuchados son quienes nos revelan esta situación, al igual que algunos personajes específicos que la viven en carne propia.

En lo que respecta a la trama, no se trata del relato completo escrito por Alejandro Dumas, sino de un fragmento de la novela El vizconde de Bragelonne. Específicamente se recuperan los acontecimientos que provocan que los moscateros deban emprender una misión: rescatar de la prisión al hombre de la máscara de hierro. Este recorte es un gran acierto de Kessler, porque es uno de los momentos más conocidos por todos y permite que nos adentremos de inmediato en la historia. Además, la dramaturgia es perspicaz y atinada, y se percata de los hechos clave que estamos viviendo para transformarlos en interrupciones de la historia original, que desatan la risa en el público que llena la sala.
La puesta en escena es hipnótica. Los vestuarios de Osvaldo Pettinari nos transportan al momento en que transcurre la acción y se conjugan con las increíbles actuaciones del elenco. Así, el rey que interpreta Hernán Rosa es verdaderamente un rey al que no le interesa nada más que su poder: está muy lejos del pueblo que muere de hambre y de los ciudadanos que envía a la guerra. Camilo Céspedes da vida a un D’Artagnan muy particular: verlo es muy cómico y el trabajo que realiza con la dicción es destacable. Cabe mencionar que los actores encarnan a más de un personaje. Julián Bruna, Claudio Paz y Rosa no pasan desapercibidos en este aspecto por la versatilidad que demuestran en escena y por lo asombroso que resultan sus cambios de vestuario, incluyendo la interpretación de personajes femeninos rígidos (literalmente) y un tanto ridiculizados, que provocan la carcajada en los espectadores. Kessler se une a Bruna y a Paz: los tres moscateros. Finalmente, cuando creíamos haberlo visto todo, Cristian Buffa da un golpe final con una actuación magnífica en una escena hacia el final que me deja sin palabras: hay que verla personalmente.
Hay un elemento de la escena que no podemos dejar de señalar: la iluminación, diseñada por Ignacio Bellini. Las luces generan los diferentes espacios donde transcurren las acciones, incluso los movimientos que realizan los actores fuera del escenario, entre el público o en los laterales de la sala. Sin embargo, lo que más impacta es la prisión donde se encuentra el hombre de la máscara de hierro. Sería imposible describirla porque va más allá de una mera imagen: contemplarla es una experiencia en sí misma. Como si todo lo que tuviésemos alrededor se borrara para que únicamente podamos fijar la vista en ese lugar del escenario. Nos produce el deseo de saber qué hay allí, donde los movimientos del personaje parecieran ocurrir en una temporalidad diferente al resto de la obra. Quizás esto es lo más hipnótico de la puesta: la alternancia con las demás acciones destaca este espacio, nos recuerda constantemente que hay algo allí y que resulta, en definitiva, aquello que permite que la historia avance.
“Moscateros” es una obra que nos recuerda que la historia se repite. Volver a la Francia del siglo XVII nos remite directamente a la Argentina de nuestros días. Esta versión satírica apela al público contemporáneo: nos reímos de aquello que presenciamos a diario. Una dramaturgia impecable y lúcida, actuaciones de lujo, vestuarios que nos generan la ilusión de estar en la época de Luis XIV y una iluminación hipnótica que no nos permite desviar la mirada de la escena.
Ficha artística y técnica:
Moscateros de Contratelón Teatro
Texto y dirección: Federico Kessler
Elenco: Federico Kessler, Camilo Céspedes, Hernán Rosa, Julian Bruna, Cristian Buffa y Claudio Paz
Diseño de Luces y técnica: Ignacio Bellini
Vestuario: Osvaldo Pettinari
Fotografía: Julieta Correa
Video: Marcos Berneri
Coordinación Técnica: Cristian Buffa
Comunicación: Julieta Kilgelmann
Producción: Rosario Lucero
La producción está a cargo de Níspero

Comentarios