La otra función oscila entre el show y lo otro, lo que no se muestra nunca, pero que es, en definitiva, lo que sostiene lo que ocurre sobre el escenario. Una propuesta de gran despliegue escénico, donde cuerpos, luces, proyecciones y telones se encuentran para transformar la escena y hacer visible aquello que suele quedar detrás. La precisión técnica, la potencia corporal y el profesionalismo de los bailarines sostienen cada uno de los momentos de la función.