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"Un simio oscuro": voces, música, comedia y la localidad de Humboldt

  • Carolina Notta
  • 3 nov 2025
  • 5 Min. de lectura
Gentileza del equipo de "Un simio oscuro"
Gentileza del equipo de "Un simio oscuro"

La crítica original fue publicada en Lee Mateo, el Medio Argentino de Teatro Online de la Asociación Argentina de Crítica e Investigación Teatral (AINCRIT). Disponible en: https://leemateo.com.ar/?p=4593


Con casi 500 funciones realizadas, Un simio oscuro se presentó en la sala Tiro Federal de Humboldt, provincia de Santa Fe, en octubre de 2025. Con dramaturgia de María Rosa Pfeiffer, y dirección y actuación de Gustavo Azar, Dardo Sánchez y Javier Santanera, integrantes del grupo “Araca la barda”.


Esta puesta en escena tuvo su estreno en el año 2005, en la ciudad de Zapala, Neuquén. Luego de su éxito con funciones ininterrumpidas y tras 20 años en escena, arribaron a Humboldt, el pueblo natal de la dramaturga y el lugar real donde transcurren los hechos que suceden en el escenario. Esta pieza forma parte de una trilogía, conformada también por la segunda parte: Un simio claro (Pfeiffer) y la tercera: Un simio rojo (Pfeiffer y Santanera), estrenada este año. En una función a sala llena, durante el saludo final se destacó la presencia de los tres integrantes del grupo Aranandí, quienes vivieron en primera persona la historia.


Un simio oscuro es la reescritura libre y en tono de comedia de un engaño ocurrido en el año 2001. Una delegación de artistas de Humboldt y alrededores, de más de 80 personas, fue convocada para participar del Festival de Cosquín. Entre ellos se encontraba Merceditas (Mercedes Strickler), reconocida por haber inspirado el chamamé homónimo de Sixto Ríos, quien en ese momento tenía 84 años. Asimismo, la propia Pfeiffer se encontraba entre ellos, para interpretar a dicha mujer en su juventud, quien se había vuelto símbolo del pueblo. Contaban con la promesa de presentarse en el horario central del festival, pero nunca sucedió. Fue todo parte de un engaño. A ello se sumó el hecho de que se desató un temporal, con un posterior corte de luz. Con esa excusa, se le propuso a la delegación salir a escena a las cuatro de la madrugada, cuando ya no había más público. Finalmente, su participación fue suspendida.


El tono festivo de la obra tiene lugar desde el comienzo. Los tres integrantes de un trío folklórico ingresan a la escena cantando, mientras el público aplaude y acompaña el repertorio de canciones conocidas por todos. Se encuentran en una habitación común de la casa, donde se reúnen a ensayar sus temas. Gustavo Azar y Dardo Sánchez son los encargados de las dos guitarras y Javier Santanera, del bombo. Son destacables todas sus destrezas tanto físicas en la manera de moverse por el espacio, como actorales en cuanto a sus gestos, voces e interpretación. Además, son muy buenos músicos y cantantes. Todo ello se conjuga de modo tal que la dramaturgia se potencia. Sin dudas, Azar, Sánchez y Santanera son las personas ideales para dar vida a este texto.


La historia comienza con una confusión absurda acerca de la frase “un simio oscuro” presente en una canción. Estas palabras articulan la trama de la obra, pero no es hasta el final donde adquieren un sentido potente en la obra: se transforman en denuncia. En ese momento, lo cómico y lo serio se unen para destacar la decepción, el enojo y la espera de disculpas que nunca llegan. La resignación se vuelve arte en sí misma: una canción nueva que habla del “simio oscuro”.


En términos dramatúrgicos, la trama se centra en el hecho mencionado, pero va más allá de eso, con el estilo y los temas propios de Pfeiffer. Los tres músicos son invitados a participar del Festival de Cosquín y todo gira en torno a la ilusión un tanto ingenua, inocente, curiosa de poder asistir. Pero no sólo abarca una presentación, sino la posibilidad de compartir lo local a nivel nacional e, incluso, global. Las suposiciones que hacen los personajes respecto al éxito, que aún no tienen, lo demuestra.


Uno de los aspectos que caracteriza a la obra es la multiplicidad propia de la dramaturgia de Pfeiffer. Los músicos no sólo actuarán en el festival con sus voces, sino que ellas llevan consigo las voces de sus antepasados, de los habitantes del pueblo en el presente y de la generación futura. Dato no menor, dado que Humboldt, situado en la llanura pampeana santafesina, fue fundado con inmigrantes suizos, alemanes, italianos y franceses. Por lo tanto, el cruce generacional que convive en todas esas voces implica considerar, también, una multiplicidad de culturas e identidades. Quizás esas voces funcionen para “dar voz al pueblo” para que trascienda fronteras. Si bien la ilusión se frustra por el hecho climático mencionado y no se concreta en escena, sí lo hace por la circulación de la obra misma: el éxito ha trascendido fronteras locales al ser representada y alcanzar su éxito en Neuquén, lo cual llevó a escribir, no solo una, sino dos piezas más.


Gentileza del equipo de "Un simio oscuro"
Gentileza del equipo de "Un simio oscuro"

Otra cuestión interesante de la obra es la recuperación de un hecho que forma parte de la memoria colectiva de los habitantes del pueblo. En la sala Tiro Federal, el público que asiste conoce todas las referencias que se mencionan y ello convierte a la obra en una comedia. La exageración en las menciones a personas, colectividades o grupos de esa localidad y de otras aledañas, permite que los espectadores se rían de sí mismos, de su propio lugar y de su historia, porque se ve identificado con ello. Una obra que revisita la historia desde otro lugar, más ameno, para sobrellevar todas las disculpas que nunca tuvieron lugar.


Pasemos exclusivamente a la puesta en escena. Sánchez, Santanera y Azar expresan a la perfección todas las emociones que viven esos personajes, desde la exageración de la ilusión, la alegría y el sufrimiento, hasta los llantos excesivamente extraños y ridículos que logran que el público se ría a carcajadas de la desgracia que observa en escena.

Toda la puesta está construida mediante el exceso, tanto en la escenografía como en la actuación y las reiteraciones. Uno de los ejes articuladores de la pieza es el brindis. El exceso del acto de brindar es la unión del grupo, no sólo en la ilusión, sino en la adversidad. Esto aparece de manera constante durante toda la obra, articulando ambos momentos: la ilusión y la ilusión perdida. Un flyer del grupo, de hace un tiempo atrás, menciona lo siguiente: “19 años. 482 funciones. 964 corchos. 3374 brindis”. Por supuesto que estos momentos generan risas en el público: los actores se desbordan en gestos para hacerlo.


Quizás esto es lo más importante de la obra: el brindis como manera de resistencia; el grupo que persiste, aunque las condiciones sean adversas; y la denuncia que aparece de manera artística. Ante la frustración, la traición, la decepción, la respuesta es el arte: armar una canción nueva entre todos y cantarla. Poner voz a todo ello y reírse. Y aún más, que Santanera, Sánchez y Azar pongan sus voces y su música, que nos deleitan, nos divierten y hacen visible las relaciones desiguales entre productores y artistas. No es casual su éxito. Un simio oscuro conjuga una inmensidad de aristas que funcionan a la perfección en el escenario.


Ficha técnica:


Comedia folklórica de María Rosa Pfeiffer

Obra ganadora del Concurso de Teatro de humor Hueney

Actúan:

Dardo Sánchez

Gustavo Azar

Javier Santanera

Dirección Musical: Dardo Sánchez.

Planta de luces: Rubén Fladung

Dirección: Azar – Sánchez – Santanera

Agradecimientos especiales:  Grupo de los Diez, Comuna de Humboldt


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