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“El amor”: ritual y convivio teatral

  • Carolina Notta
  • 6 mar
  • 3 Min. de lectura

La obra fue estrenada en el Festival TABA 2026, realizado en el Timbre 4. 

(A casi tres semanas de haberla visto, El amor continúa provocando emociones en mí). 


Antes de ingresar a la sala, Lali Álvarez Garriaga nos invita a presenciar un ritual. Desde ese momento, El amor adquiere una dimensión especial porque se nos anticipa que "esto no es ficción" y que abramos el corazón. Como todo ritual implica presencia, las luces permanecen encendidas durante toda la función y las actrices se mueven entre medio del público. Resulta interesante que, como espectadores, podamos mirarnos a los ojos, entre nosotros, espectar los rostros de quienes asisten a ese ritual, sus gestos y las emociones que se cuelan mientras nos cuentan “una historia de amor”. 


La trama de la obra se presenta como una narración de esa “historia de amor”. Las comillas son necesarias aquí, porque lo que realmente se juega en la dramaturgia de Álvarez Garriaga es el despliegue de un amplio entramado de violencia estatal. Desde el comienzo, nos invita a preguntarnos si realmente somos libres de elegir dónde pertenecemos y dónde nos desarrollamos como colectivo. Libres, aunque conviene reforzar el concepto: sin que nadie nos persiga. En el ritual, Patricia Rendo, Natalia Villar, Antonella Jaime y Claudia Fieg reconstruyen la historia de una madre y su hija, mediada por la violencia estatal ejercida sobre un grupo de ambientalistas. La madre forma parte de ese colectivo y es quien resulta violentada, violada, en términos físicos, pero también simbólicos, por el Estado. Si consideramos que la narración, como operación de escritura, configura identidad, narrar el pasado se vuelve clave para producir una transformación en los personajes de la madre y de la hija. Les resulta crucial poner en palabras la violencia para entenderse a sí mismas y quitarse la culpa que se les ha impuesto por lo que han ejercido sobre ellas. Aliviar un poco ese peso para poder volver a vivir. La narración en el ritual se conjuga con las acciones de las actrices, que actúan el recuerdo, ya no desde la crudeza que le subyace, sino desde la ternura, desde el amor. Y entonces, me pregunto: ¿cuál es la historia de amor que se cuenta? ¿La del pasado? ¿La del presente? ¿La de la relación romántica que origina una hija? ¿O la de quienes quedan: dos mujeres que intentan sobrellevar la situación? Desde mi perspectiva, el amor madre e hija es lo que potencia esta obra. Y aún más, el encuentro de dos mujeres con otras dos: la que guía el ritual y una abogada. El amor se manifiesta en esa comunidad, en el abrazo de todas ellas, en la comprensión y la apuesta por sanar y volver a proyectar un futuro. 


El amor desborda sensibilidad tanto desde el escenario como en el público. Conmueve, emociona, indigna y nos plantea preguntas a partir de las palabras anticipatorias de la directora y dramaturga: no es ficción. Y también: abrir el corazón. Resulta inmenso y potente ver la escena, pero también los rostros del público formando parte de ella. Y el ritual no sólo ocurre en el escenario, sino en el convivio entre todas las personas que habitamos por un momento la sala del Timbre 4. El amor pone en relieve el ritual y, con ello, la potencia de la narración. Aún más: la narración en el teatro y el teatro como dispositivo capaz de transformar la violencia en ternura, en amor, sin negar la violencia que le subyace. 


Ficha técnica: 


Dramaturgia: Lali Álvarez Garriaga

Actúan: Patricia Rendo, Natalia Villar, Antonella Jaime, Claudia Fieg

Producción: Timbre4, Paula Sanabria, Leidy Gomez, Antonella Jaime


En esta experiencia de "Semimontados TABA 2026" Lali Alvarez Garriga, directora y dramaturga catalana, traerá a la escena porteña su obra EL AMOR dirigiendo en una experiencia de tres días a un elenco argentino.



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