“El deseo de mamá”: una familia detrás de las apariencias
El deseo de mamá nos invita a observar de cerca un hecho que muchos de nosotros conocemos a la perfección: una comida familiar a la que asisten esos parientes que solo vemos en estas ocasiones. El cumpleaños de la madre, cabeza de esta familia y dueña del dinero, convoca a sus hijos y a su nieto, pero la alegría dura poco en esta obra escrita y dirigida por Rodrigo Sabater, en co-dirección con Maximiliano Leffe.

Se trata de una puesta de carácter realista que, sin embargo, incorpora elementos propios del grotesco en la construcción de algunos personajes. El gran despliegue escenográfico nos sitúa en una fiesta de cumpleaños: los números gigantes en la pared, la mesa servida, la torta. Estos elementos contribuyen a construir una situación familiar reconocible y cotidiana, que funciona como marco para el desarrollo del conflicto. En contraste con este entorno realista, los hijos están construidos a partir de la exageración de determinados rasgos, un recurso que los acerca al grotesco y genera situaciones cómicas entre los espectadores. Claudio, interpretado por Rubén Lescano, aparece atravesado por la preocupación por las apariencias y por negocios poco claros; Rafael y Salvador, interpretados por Miguel Rivero y Pablo Buniva, construyen desde el humor una pareja también marcada por aquello que busca mostrar frente a los demás; y Susana, a cargo de Yasmín Vadell, lleva esa lógica al terreno del dinero y de las contradicciones propias de su posición social. Aunque cada personaje presenta conflictos particulares, en todos ellos la puesta parece insistir sobre una misma dimensión: aquello que una familia muestra de sí misma y aquello que procura mantener oculto.

Frente a estos personajes, aparecen otros tres que viven en la casa y están construidos desde un registro más realista, lo que genera en el público una mayor cercanía con ellos. Ester Roullier es la madre: una mujer mayor que tiene un deseo por cumplir. Es quien “saca los trapitos al sol” de esa familia tan particular y universal a la vez y nos confronta con una pregunta: ¿cómo miramos el deseo de la madre, de la persona que ha dado todo por sus hijos? ¿Quién se detiene a observar a la madre en lo cotidiano: sus preocupaciones, sus anhelos, sus problemas? La obra deja en manos del espectador esa respuesta y propone, así, mirarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno.
Silvina es la hija que cuida a la madre. La interpreta de manera excelente Nazarena Jones, con una presencia impetuosa que se manifiesta tanto en el tono de voz que inunda la sala como en la pisada firme con la que se desplaza por el escenario. Su personaje pelea por aquello que considera justo y pone en primer plano el lugar de quienes cuidan, de quienes están siempre disponibles para los demás. No solo se ocupa de su madre, sino también de su sobrino Pancho, un adolescente lúdico que, con sus ocurrencias y su atención a las tendencias actuales, aporta nuevos momentos de humor. Junto con la madre, ambos constituyen el núcleo más cercano a una idea de familia basada en el cuidado y la solidaridad: frente a unos vínculos atravesados por el dinero, las apariencias y los intereses individuales, son quienes sostienen los pocos lazos afectivos que quedan y se preocupan genuinamente por los otros.
Entre risas, secretos que salen a la luz y viejas cuentas pendientes, El deseo de mamá construye una reunión familiar que, poco a poco, deja al descubierto aquello que suele permanecer oculto detrás de las apariencias. La puesta combina humor, personajes caricaturescos y momentos de mayor sensibilidad para poner en escena los vínculos familiares, el dinero, el lugar de quienes cuidan y, especialmente, el deseo de una madre. Una propuesta para reconocerse en esas reuniones donde nadie dice demasiado, pero todos tienen algo que esconder.
Ficha técnica:
Elenco: Ester Rouiller - Rubén Lescano - Miguel Rivero - Nazarena Jones - Yasmín Vadell - Augusto Bolesso - Pablo Buniva.
Dirección: Rodrigo Sabater
Co-Dirección: Maximiliano Leffe
King Producciones

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