“Instrucciones para vivir una vida”: cuerpos poéticos en escena
- Carolina Notta
- 3 mar
- 3 Min. de lectura
En colaboración con @teatroensantafe
Difícil poner en palabras lo que es Instrucciones para vivir una vida. Si tuviera que elegir una palabra, sería “imponente”. Es danza, pero también articulación de texto, actuación, cuerpos de mujeres, luces, dispositivo escénico, vestuario: poesía en movimiento. Patricia Álvarez, Claudia Correa, Fabiana Sinchi y María Laura Varela se mueven en escena como si fuesen versos encabalgados en un poema, con una perfecta cadencia y un ritmo onírico sólidamente marcado. Son cuerpos poéticos en movimiento, la coreografía sería imposible pensarla sin el texto. El grupo “Recua” deleita nuevamente la escena santafesina con estas corporalidades y una poética de la imagen muy bien trabajada. Todo en el escenario está en movimiento, incluso cuando los cuerpos se detienen. Ese resto latente es difícil de poner en palabras, pero resulta lo más rico de la experiencia convivial como espectadores.

Una de las ideas que me disparó la obra fue la interrelación entre la unidad y el todo. Álvarez, Correa, Sinchi y Varela son fragmentos de ese todo. Los versos de las poetas santafesinas funcionan de la misma manera. La gran apuesta de la dramaturgia parece ser es el ser una misma y parte del grupo al mismo tiempo, en armonía y en tensión. Un todo del que resulta imposible escapar y que las retiene, pero que en algunos momentos, también es sostén. Los textos que se ponen en escena, en voz de las bailarinas y de Marisa G. Hernández en off, proponen el mismo sentido: hablar la lengua del grupo y hablar la lengua propia, seleccionar la palabra más adecuada para cada una, pero entendida por el resto.
Voz, texto y cuerpo se fusionan provocando admiración, deleite e hipnotismo en el público. Los movimientos remiten directamente a la naturaleza, al igual que los versos. Constantes y sostenidos, ambos con variaciones rítmicas interesantes que mantienen al espectador en vilo, sin poder dejar de mirar “eso” que sucede en escena, incluso en la quietud. Movimientos de la afectación: el movimiento de un cuerpo impacta en los demás, en las otras partes de ese sistema. Una obra que se disfruta en su propio acontecer.
Pasando a la puesta en escena misma, sería imposible dejar de mencionar los vestuarios: increíbles, exuberantes, con múltiples texturas, todos iguales y distintos al mismo tiempo. Provocan una imagen particular con el movimiento de las bailarinas y dialogan en perfecta armonía con el dispositivo escénico que se monta sobre el escenario. Las luces resaltan la calidez corporal de las mujeres en escena y se potencian con los tonos de las telas que llevan puestas.
Sin revelar el desenlace, resulta necesario decir que se torna alucinante. Cuando parece cerrarse el sentido, se multiplica, se abren otros nuevos. Instrucciones para vivir una vida me emocionó gratamente, la disfruté, me sorprendió y me mantuvo expectante ante esos cuerpos en movimiento. Las voces en off y el sonido marcan los cambios de ritmo en la obra y producen escenas muy bien delimitadas. Cada una de ellas se torna una experiencia diferente para el espectador.
Un último punto, quizás el más sentimental: lo que más me conmovió del grupo Recua son los cuerpos disfrutando el movimiento. Presenciar en escena el disfrute de los demás se vuelve una experiencia en sí misma. Y me emociona.
Ficha técnica:
Elenco: Patricia Lucía Álvarez, Claudia Correa, Fabiana Sinchi, María Laura Varela.
Dirección: Patricia Pieragostini y Marisa G. Hernández.
Idea y dramaturgia: Grupo Recua
Asistencia de dirección: Susana Formichelli
Escenografía: Patricia Pieragostini, Lucas Ruscitti y Federico Toobe.
Diseño de luces: Patricia Pieragostini y Lucas Ruscitti.
Diseño de vestuario: Lucas Ruscitti y Patricia Pieragostini.
Producción de vestuario: Lucas Ruscitti y equipo de construcción en costuras Las Magdalenas.
Banda sonora: Martín Musacchio.
Visuales: Víctor Zeballos.
Voz en off: Marisa G. Hernández.
Diseño gráfico: Sebastián Barrirero.
Fotografía y redes: Julieta Correa.
Comunicación: Claudia Correa y Marisa G. Hernández.
Producción general: Claudia Correa, Susana Formichelli y Patricia Pieragostini.
Voces de las poetas santafesinas Estela Figueroa, Diana Bellesi y Marilyn Contardi en diálogo con Mary Oliver.



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