"Internos": cuerpos que huyen de sí mismos
- Carolina Notta
- 25 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 feb

La crítica original fue publicada en Lee Mateo, el Medio Argentino de Teatro Online de la Asociación Argentina de Crítica e Investigación Teatral (AINCRIT). Disponible en: https://leemateo.com.ar/?p=4584
En “Sala 12”, en la ciudad de Córdoba, se presentó Internos, una obra escrita y dirigida por Lucas Guzmán Ocampo. La dirección técnica está a cargo de Yanina González y la asistencia de dirección, de Ana Domenech.
Se trata de una puesta donde los cuerpos intentan huir y expresar todo aquello que las palabras no pueden nombrar. Cuerpos que escapan a toda orden, que se tensan y se enfrentan a sí mismos.
Al comienzo, la escena otorga al espectador la impresión de no estar en un lugar completamente definido. Un espacio caótico donde resuena la potente voz de Daniel Méndez. El actor interpreta un personaje que se mueve con rasgos animalescos, incluso en los pequeños gestos, y, por momentos, se mezcla en el público, como un espectador más de todo lo que sucede. Él se destaca por su vestuario, su forma de desplazarse, su voz, con el objetivo de imponer orden en medio del caos corporal y emocional que lo rodea.
Por su parte, Antonio Kassab, Vico Álvarez, Darío Palacios, Aye Araujo y Rosario Cristóbal, dan vida a cinco personajes diferentes. Cada uno de ellos lleva consigo una fuerte historia personal y un cuerpo que acompaña el estado emocional en el que se encuentran. No diremos ni cómo llegaron allí, ni dónde están. Sin embargo, ellos se ven obligados a contar sus secretos más íntimos. Historias que aparecen en la puesta de manera fragmentaria y con las que el espectador seguramente puede identificarse con algún aspecto de cada una de ellas. Asimismo, cada cuerpo como unidad en sí misma, forma parte del todo caótico representado en la escena y se integra a un entramado de acciones que ocurren simultáneamente. No obstante, los momentos únicos de cada personaje están claramente delineados y el resto del elenco actúa en función de enfatizarlos. Con una mirada, un acercamiento e incluso un roce de los actores, el público toma contacto con la escena y parece estar inmerso en ella.
Las conductas repetitivas en los cuerpos de los personajes, transmiten la amenaza constante de que algo malo puede sucederles en cualquier momento. Aun así, es casi imposible no identificarse con alguno de sus comportamientos o de sus historias. Se trata de temas totalmente actuales que, por más que el espectador no las haya experimentado al extremo, toca algo dentro suyo. Soledad, enfermedad, maternidad, paternidad, muerte, culpa, se condensan en un único sentimiento: el enojo, la rabia, la ira, que por no exteriorizarse en palabras, se escapa por el cuerpo.
Son destacables las actuaciones en todo sentido: voces, ritmos, gestos, miradas, movimientos precisos, movimientos amplios y violentos. Para mencionar brevemente, resulta increíble la fuerza en la voz de Aye Araujo cuando insulta y demuestra su furia; los movimientos corporales tensos y repetitivos que sostiene Darío Palacios durante toda la obra; los gritos que contrastan con la dulzura y la escena final que interpreta Rosario Cristóbal; la tristeza mezclada con culpa de Vico Álvarez; y la insensibilidad, falta de remordimiento y presencia escénica de Antonio Kassab. También la selección musical y la iluminación, puesta al servicio del contraste con las acciones y el texto, resulta en una escena casi cinematográfica, donde parece que los tiempos se conjugan: algunos se detienen y otros se aceleran. Una habitación completamente sumida en el caos, donde todos los elementos escénicos dialogan de manera precisa y orgánica.
Uno puede preguntarse: “¿Internos en dónde?” No es hasta el final donde se devela la respuesta. En ese momento, siento la emoción intensa que me atravesó durante toda la obra y que me deja la sensación de quedar inmóvil en la butaca frente a lo que acabo de ver. Sin dudas, una obra inmensa sobre la salud mental, que invita a pensar y pensarse uno mismo, nuestras relaciones y nuestra mirada sobre el otro. La dramaturgia y las interpretaciones tocan lo más hondo de cada persona desde historias que son completamente cotidianas. Una excelente obra que irrumpe frente a todo aquello con lo que, quizás, no nos queremos enfrentar de nosotros mismos. Y que interpela, no sólo desde lo individual, sino también desde lo colectivo.
Ficha técnica:
Actuación: Aye Araujo, Rosario Cristóbal, Daniel Méndez, Antonio Kassab, Vico Álvarez, Darío Palacios
Dirección y dramaturgia: Lucas Guzmán Ocampo
Dirección técnica: Yanina González
Asistente de dirección: Ana Domenech
Fotografía: Lenny Gimonatti
Redes sociales: https://www.instagram.com/internos.obra



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