“Inventario de las cosas que nos faltan”: ¿supervivencia o deseo?
En el mes de septiembre se estrenó Inventario de las cosas que nos faltan en La 3068, ciudad de Santa Fe. La dramaturgia y dirección está a cargo de Arturo Castro Godoy, la asistencia en dirección es de Agustina Gudiño y las actuaciones son de tres actores con amplísima trayectoria en el teatro santafesino: Raúl Kreig, Luciana Brunetti y Carolina Cano. La puesta funciona desde que ingresamos a la sala y nos encontramos con una disposición escénica interesante: el escenario es un triángulo. Así se abre un elemento clave en toda la obra: el número tres como eje articulador de la dramaturgia, el espacio y las actuaciones.

Comencemos por el texto de Castro Godoy: nos encontramos frente a tres historias de tres personajes anónimos en un espacio-tiempo indeterminado, en un estado oscila entre estar dormidos y despiertos, sonámbulos. Relatos fragmentados, narrados a partir de un recuerdo también fragmentario que aparece y desaparece desde el comienzo hasta el final de la obra. Un hombre y dos mujeres, no sólo anónimos, sino también casi idénticos: se encuentran allí por la misma razón, llevan el mismo vestuario y, por momentos, realizan los mismos movimientos. Iguales y diferentes a la vez, porque cada uno carga un peso que, en algún punto, nos tocan a todos de diversos modos: el rechazo, la culpa y el desarraigo. El hilo de estas historias puede condensarse en una pregunta: ¿qué es el (un) Otro? Así, entre personajes anonimizados e individuales, el interrogante permite hacer avanzar la trama, tanto para conocer al otro como a uno mismo. Y de fondo (ese fondo que se impone por la permanencia constante de lo no dicho), la “operación” y el “Ministerio”. Una operación para curar un mal, pero que pone a funcionar la reflexión sobre otros dos grandes temas: el deseo y el juicio. ¿Hacer un inventario de las cosas que tenemos? ¿O hacer un inventario de las cosas que nos faltan? Muy lejos de arriesgar una respuesta cerrada, la dramaturgia plantea diferentes aristas desde donde puede mirarse el problema y abre las preguntas a la reflexión y, por qué no, a la acción por parte del espectador. En medio de cuerpos sometidos, manipulados, observados, adaptados, sobrevivientes se abre una nueva línea: ¿cuerpos sobrevivientes? ¿cuerpos deseantes? ¿felicidad o miedo? Con todo esto, de más está decir que el texto de Castro Godoy es impecable.
Pero el teatro no es únicamente dramaturgia: los actores, la iluminación y las proyecciones visuales son fundamentales en la puesta en escena de Inventario de las cosas que nos faltan. Cano, Kreig y Brunetti generan un ritmo sumamente interesante y fragmentario, como los textos que profieren. En conjunto con las proyecciones, sus cuerpos crean un clima completamente incierto, con imágenes potentes que configuran poéticamente un mundo distópico. Sin embargo, esta atmósfera con falta de certezas se construye y se destruye con la misma facilidad, con cambios en los tonos de voz y en el tono corporal. Son ellos, pero también, siempre de manera inesperada, se vuelven otros: poseídos, robotizados, manipulados. Esto produce un humor sutil a través de los contrastes entre tensión y relajación de los cuerpos, y el tono de sorpresa ante determinados elementos conocidos por todos. E incluso, los personajes actúan en escena: para ellos y para nosotros. Cuentan las historias para los demás. Allí, donde el texto es insuficiente para narrar el recuerdo, se vuelve fundamental ver la vida propia a través del Otro. Quizás aquí radica la potencia del teatro en esta obra.
Inventario de las cosas que nos faltan es una puesta increíble, de esas que quedan rondando en el pensamiento varios días después de haberla visto. En la conjunción extraordinaria entre dramaturgia, actuaciones, proyecciones visuales e iluminación, la obra nos permite abrir una serie de reflexiones sobre grandes temas: el rechazo, la culpa, el desarraigo; pero también el juicio, el deseo y el Otro. Focalizada en los cuerpos, la pieza de Arturo Castro Godoy construye un universo ¿distópico?, donde tienen lugar más preguntas que respuestas. Una es central: ¿sobrevivir o desear? Una invitación a mirar hacia dentro y fuera de nosotros mismos.
Ficha técnica:
Actúan: Raúl Kreig, Luciana Brunetti y Carolina Cano.
Asistencia de dirección: Agustina Gudiño.
Texto y dirección: Arturo Castro Godoy.
Visuales: Víctor Zeballos.
Iluminación: Ignacio Bellini.
Diseño gráfico: Tomás Vogel.



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