top of page

“Arácnidas”, la amistad como antítesis

  • Carolina Notta
  • 1 jul 2024
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 6 feb

Créditos: Lara Cereijo
Créditos: Lara Cereijo

La crítica original fue publicada en Lee Mateo, el Medio Argentino de Teatro Online de la Asociación Argentina de Crítica e Investigación Teatral (AINCRIT). Disponible en:


Arácnidas es una obra fresca, alegre y divertida, estrenada por el grupo de teatro independiente “Efímeras” en el mes de febrero de 2024 en “La 3068” de la ciudad de Santa Fe.


Sin dudas, una posible definición de la dramaturgia y la puesta en escena es la “antítesis”, es decir, la “contraposición de ideas en expresiones que, de distintos modos, se ponen en relación mutua” (Bekes, 2005). Se trata de un juego de oposiciones que, en sus relaciones, resultan cómicos, no sólo como procedimiento dramatúrgico, sino también en los cuerpos de las actrices, lo cual desemboca en una constante tensión entre el diálogo y cuerpos, y cuerpo tenso-cuerpo libre: entre escena y dramaturgia.


Interpretada por Valentina Muzzachiodi y Antonella Penissi, y dirigida por Agustina Arriola, la obra tiene como base un argumento simple: un encuentro y una charla íntima entre dos amigas, Belén y Lucía, cuando una de ellas vuelve de un viaje. En otras palabras, como espectadores, asistimos a la intimidad de la amistad porque nos entrometemos en los problemas personales que no se hablan más que con amigas, pero, también, a la intimidad del hogar, puesto que todo el acto se desarrolla en la cocina de la casa de uno de los personajes. Sin embargo, la riqueza radica en otros aspectos, principalmente en las actuaciones de las actrices, en la utilización de sus cuerpos y en el desarrollo de la acción, así como en el giro ¿esperado o inesperado? del final.


Entonces, tenemos a Belén que, interpretada por Penissi, es carismática, divertida, despreocupada y su corporalidad es libre, así como su actitud hacia la vida. Algunos movimientos un tanto acrobáticos, generan imágenes atractivas en la escena. Por el contrario, Lucía, interpretada por Muzzachiodi, es un personaje totalmente estructurado, serio, obsesivo y su cuerpo está completamente tenso durante toda la obra.


Cabe destacar el trabajo de la actriz en la construcción de Lucía, tanto en la tensión corporal como en sus gestos: una sonrisa que no refleja su estado de ánimo real y que contrasta con la rigidez de su cuerpo. En esa oposición física y de personalidad se juegan la antítesis como eje constructor de Arácnidas, pudiendo definirse como una obra antitética. Son esas oposiciones llevadas al extremo, tanto corporales como de visión del mundo de cada personaje, las que generan risa en el espectador, una invitación a mirar, a través del humor, qué parte de ellas somos nosotros mismos. 


Al mismo tiempo, la antítesis refleja las oposiciones en términos de diferencia, pero, también, como complementariedad de cada personaje. Así, Lucía no destacaría su estructura y seriedad como tal sin el personaje de Belén y, a la inversa, Belén no sería tan libre si no se lee en conjunto con Lucía. La oposición destaca lo propio de cada uno de los personajes que, por momentos genera comicidad y, por momentos, invita a pensar en la complementariedad emocional y corporal de ambas amigas. Aparte del humor, la obra invita a pensar en los vínculos de la amistad, a través de unas interpretaciones juveniles y alegres que generan cercanía con el espectador.


Arácnidas es una obra santafesina, no quedan dudas de ello. La dramaturgia de Valentina Muzzachiodi y de Agustina Arriola lo demuestran. Referencias a la cumbia santafesina, a lugares frecuentados por los espectadores. La obra comienza con un ambiente festivo. El espectador ingresa a la sala y se encuentra de lleno con eso. Las actrices bailan, la música a todo volumen, la juventud en su máxima expresión y la antítesis corporal se juegan desde el comienzo de la obra. Genera un ambiente gracioso y la atención del público se capta desde el comienzo. La escena inicial es un tiempo de disfrute. Tiempo en que el espectador y las actrices se encuentran sin ningún objetivo más que el placer de actuar y ver actuar. La reiteración se vuelve recurso para que el espectador ingrese a la escena. Eso genera una cercanía entre ambos que, luego, se resuelve en la mención de espacios santafesinos conocidos por todos. Cercanía, también, generada desde la escenografía: una mesa, dos sillas y una mesita con la comida que comparten las amigas. Una escenografía del encuentro amistoso, de la charla íntima. No sólo las actrices y los personajes son jóvenes, sino que los diálogos son actuales.


Un final inesperado: uno sabe el qué, pero no el cómo, y en ello radica la tensión que se genera hasta el final de la obra. El espectador va generando suposiciones acerca del problema que expone Lucía, pero tiene que esperar para conocer cómo se resuelve.

Una dramaturgia que recupera lo santafesino, una cumbia que remite a un ambiente festivo y dos actrices que dialogan en un juego de antítesis corporales, generan una obra totalmente fresca y divertida. Descubrir el sentido del título Arácnidas en la obra, es tarea del espectador que asiste a la función. Una invitación a pensar los vínculos desde un animal venenoso, pero que, al mismo tiempo, es un elemento necesario del ecosistema.


Ficha técnica


Grupo de teatro independiente “Efímeras”

Dramaturgia: María Agustina Arriola y Valentina Muzzachiodi

⁠Dirección: María Agustina Arriola

⁠Actrices: Valentina Muzzachiodi y Antonella Penissi

⁠Asistencia de dirección: Morena Irasuegui

⁠Escenografía, vestuario e iluminación: Melissa Gastaldi

⁠Diseño y comunicación: Lara Cereijo

⁠Producción ejecutiva: Agustín Sánchez



Comentarios


bottom of page