"Drácula, una mordida de alegría": el terror transformado en comedia
Agradezco la invitación a Eduardo Leva
Los villanos portan una grandeza que impone respeto: son fuertes, decididos y jamás pueden ser ridiculizados (¿O sí?). Es que existe una excepción a esa regla y eso es lo que se produce en Drácula, una mordida de alegría. Se trata de la obra de teatro escrita por Patricia Reyna, que fue puesta en escena por el grupo Amalgama en la ciudad de Santa Fe, bajo la dirección de Mariano Franco. Se presenta para un público infantil, pero tanto la dramaturgia como los recursos escénicos invitan a reír a grandes y chicos, porque todos encontramos en el escenario motivos para divertirnos.

Drácula mezcla la música, el baile y las actuaciones. Las canciones de Ronal Von Knobloch y Luis Troche fueron grabadas y son interpretadas por los actores del elenco en una coreografía extremadamente precisa y llamativa por la perfecta sincronización entre actores, música y movimiento. Todos los personajes están desde el comienzo, con unos vestuarios que remiten a la época en que transcurre la novela de Bram Stoker: Luci y Mina llevan puestos unos hermosos vestidos, Drácula su impecable traje con su capa negra y Derreojo, su fiel sirviente, casi animalizado, lo acompaña con unos estropajos sobre su cuerpo. Y el ¿médico? viste una especie de pijama.
Sí, hay un médico. Su aparición transforma la trama original en una situación ridícula. Y también cumple con su oficio: llega para curar a Drácula de una extraña alergia. Es que el protagonista está enfermo y necesita una cura para poder ser el temible villano. Esta inversión que se produce en el poderoso conde está perfectamente lograda con la interpretación de Franco Ceci: su corporalidad y sus movimientos le aporta una presencia ágil que oscila entre la autoridad y la vulnerabilidad. El actor tiene la capacidad de transformar todos sus movimientos en un espectáculo: eso es llamativo para el público y uno de los mejores logros de la puesta. Es destacable el ritmo que presenta este personaje con las entradas y salidas de escena, tanto detrás del telón como cuando se esconde en su ataúd. Sí, además de estar enfermo, este Drácula es un poco cobarde, infantil, torpe: Draculín.

Gaspar Ormaechea acompaña a Ceci dando vida a Derreojo, el sirviente del conde. Las actuaciones de ambos sitúan a los personajes en el mismo nivel en el escenario. Ormaechea genera una criatura animalesca en escena: es un sirviente despreciado por todos, que ni siquiera camina erguido; pero también porta en sí mismo una cierta ternura que llega al espectador y lo vuelve completamente humano, además de que se enamora de las dos mujeres que visitan el castillo. Mina y Luci deslumbran en la escena cada vez que aparecen. Interpretadas por Larisa Sánchez y Mariano Franco, respectivamente, producen dos personajes muy diferentes, pero que, cada una a su modo, mantienen un cómico intercambio con el conde y su lacayo.
Además, las actuaciones se potencian con toda la utilería y la escenografía que está sobre el escenario, que generan el humor por su extremada exageración. A propósito de estas interpretaciones: Mina es bastante fiel al personaje original, una mujer inteligente que conquista con su presencia y desborda de felicidad cada vez que ingresa al castillo; pero la Luci de Mariano Franco, a diferencia de la imagen tradicional de una Luci lánguida y frágil, es fuerte, dominante, impetuosa. Esta otra inversión es muy divertida, porque rompe con todo lo que esperamos ver y nos sorprende a cada momento con diferentes recursos que vuelven la acción muy graciosa. Y el doctor Brebaje, es un caso particular y genera todo tipo de equívocos a raíz de su sordera. Es el personaje que pone en escena Luis Rinaldi y que viene a completar esta obra desopilante y disparatada con la que no podemos parar de reír.
Drácula, una mordida de alegría es una propuesta para disfrutar en familia: una versión cómica del clásico de Bram Stoker en la que el terror cede lugar al humor y la parodia, con una combinación de música, baile y enredos amorosos. Los personajes rompen con todo lo que esperamos de ellos en una puesta dinámica que convierte al temible conde en un vampiro torpe, vulnerable y decidido a enamorar. Una historia para que chicos y grandes se diviertan, se sorprendan y descubran que, en este castillo, hasta los villanos pueden terminar buscando el amor.
Ficha técnica:
Drácula: Franco Ceci
Derreojo: Gaspar Ormaechea
Doctor Brebaje: Luis Rinaldi
Mina: Larisa Sánchez
Luci: Mariano Franco
Técnica de Sonido: Thais Córdoba
Técnico De Luces: Eduardo Leva
Dirección: Mariano Franco
Producción: Grupo AMALGAMA
Escenografía: Grupo AMALGAMA
Libro: Patricia Reyna
Música y letra: Ronal Von Knobloch y Luis Troche


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