"Muerte en Navidad": entre el luto y la risa
- Carolina Notta
- 8 nov 2025
- 3 Min. de lectura

La crítica original fue publicada en Lee Mateo, el Medio Argentino de Teatro Online de la Asociación Argentina de Crítica e Investigación Teatral (AINCRIT). Disponible en: https://leemateo.com.ar/?p=4600
El grupo Amalgama puso en escena un texto dramático de Adriana Ferrari. Muerte en Navidad fue estrenada en el mes de octubre del año 2025 en Estudio Barnó, ciudad de Santa Fe y realizó funciones durante los fines de semana de dicho mes.
Un ataúd cerrado, una corona de flores, unos asientos y un hombre de pie junto al cajón: así comienza Muerte en navidad. El espectador se encuentra con una sensación extraña al ingresar a la sala, pero con curiosidad de saber lo que sucederá allí. El público está dividido en dos, por lo que la escena queda en el medio. Las luces iluminan las butacas provocando que uno se sienta parte de esa situación, como si acompañara ese ¿dolor? ¿luto? En fin, pronto descubrimos que se trata de una obra un tanto delirante que mueve a la risa. Diferentes personajes aparecen en el escenario para desplegar esa historia: el velatorio de Roberto en plena nochebuena y el deseo de algunos de no tener que estar allí.
Eduardo Leva interpreta a Wándulo, el primero en aparecer en escena y quien acompaña al difunto durante toda la obra. Quizás sea el único que siente la pérdida, aunque por motivos que no se conocerán hasta el final. Los movimientos de Leva en el escenario dan vida a este personaje que mezcla la timidez con la pretensión de tenerlo todo bajo control, aun cuando todo se vuelve caótico. Wándulo intenta que todo y todos estén bien, pero ¿quién se hace cargo de él mismo?
Susana es la esposa de Roberto, y destaca por la actuación de Mariano Franco. Se trata de una mujer imponente, que camina con paso firme, segura, calma, que lleva puesto un vestido negro impoluto y detalles en encaje. Ella encarna el luto en sí misma. Sin embargo, habría que determinar si lo hace por amor o por mantener las apariencias. La voz potente de Mariano inunda la sala, dando órdenes y acomodando todo para que, a pesar de la muerte, se pueda celebrar la Navidad. Durante toda la obra, este personaje va desentrañando secretos de su vida matrimonial, lo cual pone en juego si se trata de una pérdida valiosa o no.
Larisa Sánchez encarna a Myriam, una empleada de Roberto. Completamente vestida de rojo por navidad, presenta una intensidad extrema. Habla rápido y es un poco ansiosa. Muchas veces no mide lo que dice, porque es una “desubicada”, tal como se nombra a sí misma. Es destacable la capacidad de Sánchez para pronunciar mucho texto, de manera rápida y sin errores, al tiempo que se mueve y se desplaza por el espacio con unos tacos altos. Una mujer que roza lo ridículo en algunos aspectos, pero que finalmente termina conmoviendo al público por una falsa acusación.
Finalmente, Eduardo Córdoba da vida a Fito, un reparador de aires acondicionados. Un personaje tan fuera de lugar en esa historia que, por eso mismo, resulta cómico. Es el más cotidiano de todos.
Muerte en navidad nos introduce en una historia de secretos que van siendo develados. A priori, pareciera que lo que más importa es el difunto, dentro de ese cajón que ocupa gran parte de la escena. Pero no. Roberto queda relegado ante toda la serie de situaciones divertidas que se van desarrollando, mientras el ataúd termina siendo un mero mueble dispuesto para que apoyen cosas sobre él. Una muerte en navidad puede ser recordada para siempre, no sólo por la coincidencia, sino también por ese contraste entre alegría y dolor que, en esta obra se conjuga de la mejor manera para hacer reír al público. El negro del luto que lleva Susana y el rojo con el que visten Myriam y Fito, así como los detalles sutiles en Wándulo, otorgan un ambiente festivo que quita todo el peso de tan trágica situación. Y no existe navidad sin cena y sin brindis: por la vida… y por la muerte.
A veces se escucha decir que en los velorios siempre hay un momento para reír. Y se parece bastante a una puesta en escena, donde cada quien sabe lo que debe hacer y cómo comportarse. Nosotros, el público invitado a acompañar este duelo, somos quienes reímos y podemos ver, más allá del dolor, las divertidas situaciones que tienen lugar en esa sala.
Ficha técnica:
Actuación:
Susana – Mariano Franco
Wándulo – Eduardo Leva
Myriam – Larisa Sánchez
Fito – Eduardo Córdoba
Equipo artístico y técnico
Dirección y producción: Grupo Amalgama
Vestuario y maquillaje: Mariano Franco
Planta de luces: Eduardo Córdoba
Técnica de luces y sonidos: Thais Córdoba
Fotografía: José Gunsett
Gráfica: Rodrigo Berger
Agradecimientos a: Casa Rodríguez, Club Cabal y Vecinal Sarmiento

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