"Lombrices": un diálogo intenso entre dos mujeres solas
- Carolina Notta
- 5 ago 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 6 feb

La crítica original fue publicada en Lee Mateo, el Medio Argentino de Teatro Online de la Asociación Argentina de Crítica e Investigación Teatral (AINCRIT). Disponible en: https://leemateo.com.ar/?p=4523
Lombrices es una comedia de la ciudad de Esperanza (Santa Fe), protagonizada por Franco Castelnovo y Silvia Mázzaro, con dirección de Nicolás Engler. Fue estrenada en Humboldt a principios del mes de julio de 2025.
Consuelo y Martirio, nombres sugerentes si los hay, son quienes protagonizan Lombrices, una comedia que pone el foco en la soledad, en la tensión entre lo dicho y lo no dicho, en el delirio en que quedan sumidas dos mujeres dentro del departamento de un edificio. Mientras, afuera de ese lugar, se produce otra situación que genera una inquietud constante al interior de la sala de estar donde transcurre la escena.
Como espectadores, somos testigos de un diálogo intenso, en el que la intención de revelar secretos y limpiar culpas es clave para que la sala completa se llene de risas. “Chocolate por la noticia” dice irónicamente una de las mujeres, abriendo el sentido a interpretar la obra como una suma de cuestiones conocidas, que igualmente necesitan ser reveladas para poder alcanzar la paz. Una búsqueda de acallar la soledad, de rememorar el pasado para saldar cuentas pendientes. Dos personajes con personalidades muy diferentes, logradas de manera excelente tanto en la dramaturgia de Pablo Albarello como en las interpretaciones actorales de Franco Castelnovo y Silvia Mázzaro.
El proyecto de Lombrices se gestó a principios del año 2025 a causa del deseo genuino de actuar, por parte de Castelnovo y de Mázzaro, junto a Nicolás Engler que se sumó a la dirección. Luego, se incorporaron al equipo Nicole Maillard como asistente de dirección y Felipe Marcuzzi en sonido y técnica. Todos ellos son oriundos de la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe, y se conocen por medio de diferentes talleres a los que han asistido. Esta obra es la primera producción del grupo en conjunto al igual que la primera vez que un proyecto de estas características se presenta bajo el paraguas de “La Brújula”, el taller de teatro para niños y adolescentes que dirige Franco Castelnovo. Lombrices fue estrenada en julio de 2025 en la sala “Tiro Federal” de Humboldt y, luego, fue llevada a “La 3068” en la ciudad de Santa Fe, donde tuvimos el placer de verla.
Pasemos a las dos mujeres que protagonizan la historia. Martirio es un personaje de avanzada edad que inunda toda la escena con tragedia. No sólo por sus rasgos un poco paranoicos y su lentitud para moverse, sino también por la pesadez en la voz y el aspecto físico que impone Castelnovo y que llenan toda la sala de estar donde transcurre la comedia. Su vida misma está signada por la tragedia, su pasado y su presente. Sin embargo, sin dejar de tomar mates durante toda la función, se encarga de realizar comentarios a todo lo que dice de Consuelo. Se trata de palabras muy lúcidas que, al enunciar lo obvio, lo conocido por ella y validado por los espectadores, generan la risa en el público.
Consuelo, por su parte, de manera contraria a la lentitud de Martirio en su actuar, es un personaje desesperado. Mázzaro llena de vida a esta mujer, que se mueve rápido y siempre tiene algo para decir. Aporta constantemente nuevos temas de conversación al diálogo. Ella se desespera por contar el secreto y, en el afán de querer hacerlo, despliega una serie de temas actuales para evitar decir lo que desea que se conozca.
Así, la obra otorga una relevancia desjerarquizada a una receta de cocina, a reflexiones filosóficas sobre la existencia, a cuestiones políticas y al chisme sobre otras personas del edificio donde viven ambas mujeres. Mención aparte para los chismes: siempre están impregnados de tragedia. Exacerbación que se vuelve muy divertida por los gestos, los tonos de voz y los movimientos de Consuelo en escena. También, las escenas de las películas vistas por ambas adquieren importancia en la trama de la obra. Con todos estos temas, se refleja la necesidad de este personaje de revelar el secreto, lo no dicho, aunque ya sea conocido por su compañera y por todos los espectadores. Quizás no se trate de un secreto para otros, para que lo conozcan los demás, sino para sí misma en un intento de aceptar que, en algún momento de su vida, no estuvo sola, ni lo está.
En última instancia, pero no menos importante, cabe destacar la escenografía que transporta directamente a la sala de estar de estas dos mujeres entradas en años y, al mismo tiempo, desentraña y conecta con lo que sucede fuera del departamento. Las luces de ese interior están perfectamente integradas en la escena y manejadas con precisión desde su aspecto técnico.
Sin dudas, se trata de una obra divertida, que nos hace querer saber el chisme y ser parte de él. Que nos instaura el deseo por conocer lo no dicho: el secreto de Consuelo queda relegado y pierde importancia para dar lugar a la espera de lo que Martirio tiene para decir al respecto. Lombrices es lúcida, mantiene la tensión en el diálogo desde el comienzo hasta el final. Castelnovo y Mázzaro dan vida a las dos mujeres que expresan su personalidad hasta el extremo. Y un final que integra toda la obra de manera excelente.
Ficha técnica:
Actúan: Silvia Mázzaro y Franco Castelnovo
Dirección y producción: Nicolás Engler
Asistencia de dirección: Nicole Maillard
Sonido y técnica: Felipe Marcuzzi
Fotografía: Mauro Wernly
Escenografía y vestuario: creación colectiva del elenco



Comentarios