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"Onliyú": el barrio, la amistad y el deseo

La dramaturgia de una obra encuentra su mejor versión cuando las interpretaciones de los actores la complementan. Esto ocurre a la perfección en Onliyú, dirigida por Vanina Monasterolo y estrenada el pasado jueves 9 de julio de 2026 en la sala La treinta sesenta y ocho, en la ciudad de Santa Fe. Se trata del debut de Agostina Novero como dramaturga, quien se desempeña también como asistente de dirección. En una conversación personal, afirma lo siguiente: “la escritura me acompaña desde mi adolescencia” como una “brújula”, un “espejo” o una “herramienta” que le sirve para orientarse. Además, nos cuenta que la obra en cuestión surgió en el marco de un taller de teatro dictado por Vanina Monasterolo, que llevó a Novero a tomar la decisión de continuar formándose en intensivos de dramaturgia con Mauricio Kartun y con Mariano Saba. Este último realizó la supervisión del texto que toma como disparador un poema de Mariano Blatt. 


Fotografía: Alfonsina Torres
Fotografía: Alfonsina Torres

Onliyú cuenta la historia de dos amigos que se reúnen en una esquina del barrio donde viven. Novero aporta una mirada sensible y coloca el foco en el vínculo que comparten ambos jóvenes y en la frase que funciona como una especie de epígrafe de la obra: “¿Adónde va lo que no se puede decir?”. La acción en el escenario transcurre en un breve tiempo, marcado por la duración de una charla y una botella de cerveza compartida. Sin embargo, los hechos que suceden se encuentran insertos en otra temporalidad: el día se vuelve eterno, como si todo alrededor se detuviera para que ellos puedan disfrutar ese momento, esa conversación y la cercanía íntima. La trama avanza, por un lado, por una pregunta que permanece latente durante toda la obra y que no mencionaremos por motivos obvios; y, por otro, a través de una tensión: el deseo de salir del barrio para progresar y el arraigo al lugar. En definitiva, Onliyú convierte esa tensión en una pregunta profunda: ¿cómo imaginar un futuro sin renunciar al lugar y a los vínculos que nos hicieron quienes somos? Porque, al fin y al cabo, nadie elige el lugar donde nace, pero aquí aparece la posibilidad de decidir qué hacer frente a eso. No es casual que uno de los personajes le pregunte al otro algo por el estilo: ¿qué hubieras hecho si yo no hubiera nacido acá, en este barrio?


En este sentido, son admirables las actuaciones de Florencia Minen y Nicolás Sierra. Ella encarna el dolor y la angustia que le genera irse, pero también el deseo: sus gestos, su modo de caminar y de estar presente en el escenario lo demuestran. Una media sonrisa casi apagada completa la incertidumbre (¿y el miedo?) del personaje. Él, por el contrario, propone una actuación rápida e intensa, habla sin parar, se mueve de un lado al otro y parece tener las cosas claras. Pero, quizás, también tiene miedo. Las interpretaciones de Minen y de Sierra logran conmover al público de una manera extraordinaria, incluyendo algunos momentos cómicos, y alcanzan un nivel de realismo impecable. Ambos personajes portan dentro suyo una emoción difícil de explicar, pero que captamos a la perfección: esto vuelve a Onliyú una obra magistral. 


La sinopsis anticipa el escenario: los dos amigos están rodeados de cajones de birra. Sin embargo, lo interesante es cómo los actores mueven esos objetos en la escena, generando nuevos espacios y convocando al deseo de algo más. En la misma línea, el vestuario también adquiere dimensión en la puesta. No es más que lo que se ve en la imagen adjunta: un short deportivo, una remera y una campera. Pero Minen y Sierra manipulan su vestimenta y, en determinadas ocasiones, el foco se concentra en esa acción. En estos elementos se juega la fuerza del vínculo: la unión entre ambos personajes. La selección musical resulta especialmente acertada, ya que acompaña las acciones y las potencia. 


Onliyú es una obra sobre la amistad, el deseo de irse y el miedo a dejarlo todo, y aquello que permanece suspendido entre lo que se dice y lo que se calla. Con una dramaturgia sensible y dos interpretaciones extraordinarias, la puesta construye un realismo conmovedor que nos devuelve la intensidad de los vínculos y la incertidumbre de las decisiones que pueden cambiar una vida. 



Ficha técnica y artística:


Actúan: Florencia Minen y Nicolás Sierra

Dirección: Vanina Monasterolo

Dramaturgia y Asistencia de Dirección: Agostina Novero

Supervisión Dramatúrgica: Mariano Saba

Fotografía y video: Alfonsina Torres

Diseño gráfico: Maru Sioto


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