“Playlist, otra vez el amor”: memoria corporal entre canciones
- Carolina Notta
- hace 3 días
- 3 min de lectura
En colaboración con Estudio Barnó
Una historia de amor tiene un inicio y puede tener un final, o un tiempo-entre: el momento de crisis previo a una inminente separación. También las historias de amor tienen una memoria compartida entre las dos personas que componen el vínculo: fotografías, gestos, acciones, momentos, lugares. Y lo más importante: una memoria corporal de esos cuerpos que se vuelven uno solo y que Playlist, otra vez el amor lo resuelve de manera excelente a través de la danza. Se trata de un relato construido a partir de una precisa selección de canciones que narran la relación entre esos dos personajes, interpretados por Pablo Tibalt y Paula Copello. Sus movimientos se conjugan con el espacio escénico en la sala de Estudio Barnó, en una puesta site-specific de una gran calidad artística, que demuestra un inmenso trabajo de creación y producción, con Patricia Pieragostini en la dirección, Leonardo Gregoret en visuales y Federico Galiano Zurbrigen en edición de sonido.

El eje de Playlist, otra vez el amor gira en torno a un tiempo específico: el antes de una separación, el momento exacto de la crisis de pareja. Así, pone en primer plano una pregunta: ¿Cómo abandonar, cómo romper un vínculo? ¿Cómo separarse de un cuerpo que se conoce y me conoce a la perfección, que realiza mis mismos movimientos? Ese otro cuerpo que sabe abrazarme, contenerme, cuidarme, tocarme, encastrar en mí y yo en él. No se trata de un cuerpo sexualizado, sino de un cuerpo poético: símbolo del afecto, de una historia de amor compartida, un refugio de la memoria. En este sentido, los movimientos que realizan Tibalt y Copello en escena son majestuosos y presentan una precisión impecable, sobre todo en las salidas y entradas en el otro cuerpo, en el suelo y en el espacio escénico en general. Además, la coreografía genera imágenes muy potentes sobre el amor y la violencia de la situación, ambas unidas a gestos cotidianos. La danza nos lleva a preguntarnos: ¿qué sigue sosteniendo una relación frente a una crisis? Una posible (y quizás la principal) respuesta: el cuerpo.
Esas imágenes construidas a partir del movimiento y del contacto físico se complementan con lo visual que produce el site-specific. La sala de Estudio Barnó se abre hacia afuera, hacia la calle, y la puesta en escena destaca lo urbano. Tibalt y Copello aparecen como en una especie de vidriera, mostrándose hacia nosotros para que los veamos. Pero luego se abren puertas y ventanas, y se proyectan videos de la ciudad, que funcionan aún mejor con los transeúntes que continúan paseando por la vereda y que, sin saberlo, terminan formando parte de la obra. A ello se suma un gran trabajo de edición de fotografías que, junto con los cuerpos, funcionan como depósito de memoria: viajes, reuniones, momentos compartidos. El adentro y el afuera crean un espacio donde nosotros, como espectadores, podemos mirar por la ventana: la ciudad, los cuerpos, los vínculos. Es una decisión muy acertada e inteligente este trabajo con el vidrio: la vidriera-ventana, ese elemento “entre” que nos permite mirar el adentro y el afuera. Se asemeja al tiempo “entre” que nos obliga a recorrer el pasado de la relación y a tener en mente un futuro incierto, cuya llegada parece quedar suspendida por esos cuerpos unidos por el movimiento.
Playlist, otra vez el amor construye así una historia de amor hecha de canciones, imágenes y, sobre todo, cuerpos. Nosotros escuchamos la playlist que esos personajes escuchan y, a medida que las canciones se suceden, reconocemos en ellas algo que excede cada tema por separado: juntas narran una historia compartida. Incluso cuando están separados, sus cuerpos parecen continuar unidos por una misma memoria y producen movimientos que se responden a la distancia. Allí reside uno de los mayores aciertos de la obra: convertir la memoria de un vínculo amoroso en una memoria corporal y hacer de la danza el lenguaje capaz de expresar aquello que las palabras ya no pueden sostener.
Ficha técnica:
En escena: Paula Copello y Pablo Tibalt
Selección musical: Paula Copello
Edición de sonido: Federico Galiano Zurbrigen
Visuales: Leonardo Gregoret
Diseño de espacio escénico e iluminación: Patricia Pieragostini
Realización de vestuario: Osvaldo Pettinari
Realización de dispositivo escénico: Alejandro Zuccolo
Operación técnica: Leonardo Gregoret
Producción: Barnó Centro Cultural, con aportes del INT y el Ministerio de Cultura de la Provincia de Santa Fe.
Dirección: Patricia Pieragostini.



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