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“Esto está embrujado”: jugar para vencer el miedo

A comienzos de las vacaciones de invierno se presentó en la sala Valeri Montrul (Santa Fe) el espectáculo Esto está embrujado, que llegó desde Rosario. El equipo integrado por Ale Tineo, Yani Giuva y Cele Bardach propone, en sus palabras, una “experiencia teatral inmersiva adaptable a diversos espacios culturales”, donde el lugar que recibe la propuesta “se integra a la puesta como un elemento narrativo más, dialogando con la dramaturgia”. 


Fotografía: Nano Pruzzo
Fotografía: Nano Pruzzo

Estos datos no son menores porque la sala Valeri Montrul ocupa un lugar fundamental en la puesta en escena de esta obra. Los muebles antiguos, el piano, los libros y los objetos que se encuentran en sus estanterías construyen esa atmósfera inquietante desde la espera para ingresar, en diálogo con una escenografía tan cuidada como terrorífica que termina de consolidar el universo escénico. Esto está embrujado se presenta como una obra de terror destinada a ahuyentar los miedos, y esa premisa aparece desde el ingreso mismo, cuando cada niño y niña recibe un formulario para completar con sus miedos actuales y aquellos que ya logró superar. Resulta significativo que todos sean nombrados como "valientes": con esa sola palabra se transforma la actitud con la que esperan el comienzo de la función. A partir de allí, la curiosidad por descubrir qué sucederá con esas respuestas anticipa el papel protagónico que asumirán los espectadores durante toda la obra. 


La trama gira en torno a un extraño acontecimiento relacionado con las criaturas que habitan detrás de la puerta del camarín. Pero no se trata de cualquier camarín, sino del que se encuentra detrás del escenario del propio Valeri Montrul, donde, según cuentan los personajes, el hecho ocurrió esa misma mañana. La coincidencia entre el tiempo y el espacio de la ficción y los de quienes asisten acerca al público a una experiencia que parece desarrollarse en tiempo real, acompañando a los dos personajes en la aventura de enfrentar el miedo y encontrar una solución al problema. 


Entre narración y acción, Ale Tineo y Yani Giuva interactúan constantemente con nosotros, convirtiendo la función en una experiencia completamente participativa. Las actrices proponen situaciones y los niños y niñas responden a ellas, pero también encuentran lugar para las intervenciones espontáneas que surgen durante el desarrollo de la obra. Además, recuperan los nombres escritos en los formularios, otorgándoles un lugar dentro de la ficción y reconociéndolos uno por uno. Es maravilloso observar los rostros de la infancia al sentirse parte de lo que sucede. Aparecen la sorpresa, la sonrisa y esa mirada hacia atrás, buscando a la persona que los acompaña para compartir el momento, como queriendo decir: "mirá, acá estoy, me nombraron".


Esa mezcla de alegría y sorpresa se contagia a toda la sala. Nadie queda al margen, porque también se invita al público adulto a participar: aquello que realizan los chicos sobre el escenario es replicado por los grandes desde sus butacas, convirtiendo a toda la sala en actores de Esto está embrujado. Esta puesta pone en primer plano una de las características esenciales del hecho teatral: sabemos que el teatro requiere necesariamente la unión entre actores y espectadores en convivio. Sin embargo, aquí ese encuentro no sólo hace posible la representación, sino que constituye la propia dramaturgia de la función. Sin la respuesta del público, la historia no podría avanzar y el misterio jamás encontraría resolución. Con ello se resalta también el hecho de que cada función es irrepetible y que, en este caso, se escribe en el mismo momento en que sucede.


En Esto está embrujado, el miedo deja de ser una experiencia individual para convertirse en un juego compartido. La obra construye una voz colectiva entre actrices, niños, niñas y adultos que invita a enfrentar aquello que asusta desde la imaginación, el humor y la participación. Porque los adultos también tenemos miedos, y el espectáculo no establece diferencias entre unos y otros: todos son convocados a jugar para atravesarlos. Allí radica uno de sus mayores aciertos. Más que hablar sobre el miedo, la puesta hace que el público lo transforme colectivamente en una experiencia teatral donde participar es, también, una forma de vencerlo. 


Ficha técnica:


Dramaturgia: Ale Tineo y Yani Giuva

Dirección Colectiva

Actuación: Yani Giuva - Ale Tineo - Carla Gordillo

Diseño y operación de Luces y sonido: Cele Bardach

Fotografía: Nano Pruzzo

Gráfica: Fer Galassi 





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